En la realidad hay cosas que nos hacen gracia y otras, por ejemplo, cuando un animal se tiene que comer a otro para alimentarse, no nos hacen tanta gracia o nos dan pena. Pues en los cuentos pasa igual y en la música también, vais a oír los sonidos alegres de la flauta para el pájaro o el sonido misterioso de las trompas para el lobo. Sergei Prokofiev realizo un trabajo meticuloso y lleno de metáforas, sencillo en apariencia pero efectivo e imprescindible para presentar la orquesta a los niños. Yo creo que no puso música a unos personajes, sino personajes a unos instrumentos. Las cualidades físicas de los instrumentos, su uso en la orquesta clásica y no solo su sonido, tienen mucho que ver con el personaje que interpretan. Pedro nuestro vibrante protagonista, como la cuerda en la orquesta, también vibrante y protagonista. Las retorcidas trompas que cuando suenan se tragan al suave oboe, como el lobo al pato. O el gran fagot de madera muy seca como el abuelo.
“Pedro y el lobo” es una composición orquestal de enorme calidad musical, amable para el oído y una extraordinaria herramienta, llena recursos educativos, que hemos completado añadiéndole colores y movimiento.
Durante el concierto cerrad la boca y abrid bien los ojos para no perderos nada. Cuando acabe, abrid la boca para dar vuestra opinión y cerrad los ojos para soñar. |