S. Prokofiev partió de un sencillo cuento para llevar hasta los niños toda la complejidad de la orquesta, creando una pieza musical imprescindible para la iniciación de los futuros aficionados.
En PEDRO Y EL LOBO se suceden en muy poco tiempo diferentes momentos dramáticos que van desde el suspense al humor, representados por unos personajes claramente reconocibles por su diferente color musical. La sencillez del cuento, los marcados momentos dramáticos y los colores muy definidos, son el punto de partida para crear una puesta en escena de la máxima ingenuidad que subraya con eficacia y nitidez lo que el texto y la música nos cuenta. Tras la orquesta, que ocupa el primer plano, y con un lenguaje visual claro y directo, como dibujos de niños sobre una gran pizarra, donde no sobra nada, se recrea un ambiente mágico que atrapa desde el principio al espectador, no permitiéndole otra cosa que soñar e imaginar, sumergidos en esa sustancia misteriosa compuesta de palabras, música y formas, en continuo movimiento, que es este espectáculo.
Sabíais que en los teatros se mezclan casi todas las artes (la música, la pintura, la arquitectura, la literatura, la escultura, la danza), para conseguir que los cuentos parezcan de verdad. Pues esta vez le ha tocado a “Pedro y el lobo”, un cuento musical que Sergei Prokofiev compuso para vosotros. Es muy sencillo, pero si lo escucháis y observáis con mucha atención, descubriréis muchas cosas.
Os voy a dar algunas pistas: hay un animal que nada, otro que no le gusta nada el agua y corre por el prado y otro que vuela; el lobo representa el peligro; el abuelo, la experiencia; Pedro, podrías ser tú. Por cierto, ¿tu habrías hecho lo mismo que él? Ya veras que buen resultado da la colaboración entre amigos.


En la realidad hay cosas que nos hacen gracia y otras, por ejemplo, cuando un animal se tiene que comer a otro para alimentarse, no nos hacen tanta gracia o nos dan pena. Pues en los cuentos pasa igual y en la música también, vais a oír los sonidos alegres de la flauta para el pájaro o el sonido misterioso de las trompas para el lobo. Sergei Prokofiev realizo un trabajo meticuloso y lleno de metáforas, sencillo en apariencia pero efectivo e imprescindible para presentar la orquesta a los niños. Yo creo que no puso música a unos personajes, sino personajes a unos instrumentos. Las cualidades físicas de los instrumentos, su uso en la orquesta clásica y no solo su sonido, tienen mucho que ver con el personaje que interpretan. Pedro nuestro vibrante protagonista, como la cuerda en la orquesta, también vibrante y protagonista. Las retorcidas trompas que cuando suenan se tragan al suave oboe, como el lobo al pato. O el gran fagot de madera muy seca como el abuelo.
“Pedro y el lobo” es una composición orquestal de enorme calidad musical, amable para el oído y una extraordinaria herramienta, llena recursos educativos, que hemos completado añadiéndole colores y movimiento.
Durante el concierto cerrad la boca y abrid bien los ojos para no perderos nada. Cuando acabe, abrid la boca para dar vuestra opinión y cerrad los ojos para soñar.