| Enrique Lanz, director de la Compañía Etcétera, concibió la idea de elaborar la Historia de Babar como un espectáculo en dos fases. En la primera únicamente se representarían el relato del cuento de Brunhoff y el concierto de Poulenc, apenas habría más recursos técnicos que la voz y los gestos del narrador, que simularía estar viendo algo que el público no alcanza a ver. La pretensión sería avivar la imaginación tanto de los niños asistentes a las funciones de Teatralia, en Madrid, como a las de Tionck-Essyl, en Senegal, de manera que a partir de la palabra y la música cada uno de ellos se entregara a una libre creación de imágenes. Con los dibujos de unos y otros, con sus plurales interpretaciones de la historia de Babar, comenzarían los ensayos de la segunda fase, cuya culminación sería el espectáculo definitivo de la Historia de Babar. |