Estrenado a finales de noviembre de 1990 en una primera versión, y en su segunda versión tan sólo unos meses más tarde, Trans ha sido -y sigue siendo- un espectáculo referencial dentro del teatro con títeres hecho en Andalucía.
La crítica especializada reconoció que con Trans la compañía Etcétera había vuelto a demostrar que era única a la hora de entretener al público, haciéndole creer que era alta tecnología lo que era sólo oficio y sencillez y que parecía sencillo lo que era técnica y conceptualmente complejo.
Estamos, no sólo ante un teatro basado en la plástica que utiliza diferentes técnicas de manipulación y animación de títeres y objetos explotando al máximo su capacidad expresiva, la emoción estética y un lenguaje sutil y sugerente, sino ante una propuesta con múltiples significados y sorpresas fundidas en una sugerente y personal visión de la realidad.
Si en las dos primeras versiones de Trans los añadidos de carácter onírico y sensitivo configuraban un universo dramático a través de imágenes, sonidos y silencios, doce años más tarde, y tras un paréntesis de cuatro años en el que se decidió dar un descanso temporal a esta producción en repertorio (de la que se habían realizado alrededor de doscientas cincuenta funciones), Enrique Lanz, director artístico de Etcétera y creador del espectáculo, presenta una nueva versión del mismo que incluye gran parte del material escenográfico de la producción original, ampliando el tamaño del pequeño gran teatro de títeres donde se desarrolla la historia. Un relato que, siguiendo la propia evolución de la compañía, integra ahora música de piano ejecutada en directo y la presencia de un actor que acompaña con su poética narración lo que sucede en escena.

“A través de lo sugerido muchos volverán a vivir esa mágica niñez, que no es una edad meramente superada sino que posee unos valores a los que no podemos ni debemos renunciar y que uno evoca tanto y tanto más nostálgicamente cuanto más es un hombre dolorido, como lo somos todos, hambrientos de pureza hasta la violencia, hambrientos de alegría y de libertad, traicionados nunca sabemos por quién, quizá por uno mismo…; es decir, por ese fantasmón en que nos vamos convirtiendo sin darnos cuenta.”
“La voz de los niños”. Prefacio.
Gabriel Celaya.

“El único refugio que nos queda es la fantasía, la irrealidad de lo imaginario es el único auténtico acontecimiento”.
Jorge Luis Borges.

“Quizá el fin del laberinto- si es que el laberinto tiene un fin-, sea el de estimular nuestra inteligencia, el de hacernos pensar en el misterio, y no en la solución. Es muy raro entender la solución, somos seres humanos, nada más. Pero buscar esa solución y saber que no la encontramos es algo hermoso, desde luego. Quizá, los enigmas sean más importantes que las soluciones.”
Jorge Luis Borges.