Es una ópera buffa estrenada en Nápoles en 1733, La ópera buffa tomó sus personajes y situaciones de la popular "Commedia dell'Arte", y empleaba el recitativo en lugar del diálogo entre los personajes. Este tipo de espectáculo ligero se representaba como intermedio de una ópera seria (en este caso, del "Prisionero arrogante", del mismo Pergolesi).
El argumento, trata en el fondo el conflicto entre clases sociales. Uberto es un viejo solterón que se queja del trato que recibe de su criada, la autoritaria y bella Serpina y, cansado de ella, le pide a su otro criado - el mudo Vespone - que le busque una mujer. Serpina se ofrece como esposa y es rechazada. El capitán Tempesta - que es Vespone disfrazado en complicidad con Serpina - se presenta como el prometido de Serpina reclamando una dote a su patrón, quien decide entonces casarse con ella transformándose así Serpina, de criada, en patrona.
La propuesta de ETCÉTERA se distancia de los planteamientos tradicionales de las óperas con marionetas, donde el títere es la mera representación de un personaje. Los diversos elementos de este espectaculo (instrumentistas, cantantes, actor, manipuladores y títeres) permiten la interacción de cada uno de ellos, traspasando los registros a los que pertenecen.
El espacio escénico se configura a partir de la aparición de los títeres de entre los músicos (una soprano y un barítono junto a un cuarteto de cuerda y entorno a un clave). Títeres de aspecto gastado y polvoriento de Enrique Lanz, de tamaño casi natural, cuentan con un complejo mecanismo de manipulación que les permite una movilidad orgánica y natural. Construidos en madera y arpillera, están unidos al cuerpo del manipulador, dejándole las manos libres para el uso de varillas y demás recursos. La Serva Padrona es, en este caso, la excusa para crear un espectáculo que va más allá de la música y de los títeres para convertirse en fuente de referencias a un discurso sobre los conciertos, el teatro y su puesta en escena.